Para nosotros la viticultura tiene que ser regenerativa
Por eso trabajamos con agricultura ecológica certificada en todos los viñedos que tenemos en el Paraje Natural de la Albera, en el Empordà. Dejamos cubiertas vegetales en todos nuestros viñedos con muchas variedades de especies herbáceas y flores mediterráneas que salen en primavera y atraen insectos y pájaros.
Estamos plantando árboles frutales en medio de los viñedos, para crear un tercer estrato que aporte aún más flores y vida. Además, crean sombra para proteger las uvas de la sobre maduración en verano.
Es muy importante respetar los niveles del subsuelo, por eso solo labramos a pie de cepa para limpiar y dejar espacio a las vides. En medio de las filas, dejamos 1 metro de ancho para dejar crecer todas las plantas espontáneas.
Cuidamos de 13 ha de viñedos de variedades locales como la Garnacha tinta o la Cariñena tinta, aunque también trabajamos otras variedades como el Muscat de Alexandria, el Merlot y el Cabernet Sauvignon.
En la bodega, trabajamos a mano y con delicadeza
Después de todo un año de trabajo en el viñedo, vendimiamos las uvas a mano en agosto y septiembre. Las entramos en la bodega y maceramos el mosto con las pieles o lo prensamos directamente con una prensa tradicional de madera.
Posteriormente, el mosto hace la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable de 1000 litros con control de temperatura. Cuando las levaduras han convertido todo el azúcar en alcohol, hacemos la crianza en ánforas de arcilla o barricas de roble francés de 500 litros.
Cuando el vino ya ha hecho la fermentación maloláctica, lo embotellamos y tapamos con tapones de corcho natural. No filtramos y tampoco añadimos sulfitos en la mayoría de los vinos. Solo en contadas excepciones, añadiremos menos de 25 mg/L para mejorar la conservación.
Para acabar, embotellamos y etiquetamos todas las botellas nosotros mismos. Después de todo este largo proceso, ya tenemos las cajas listas para distribuirlas a restaurantes, tiendas especializadas y clientes finales.